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Van Gogh le regaló su oreja cercenada envuelta en un trapo ensangrentado a la empleada doméstica de su burdel preferido en Arles. Gauguin murió en en Tahití , entonces una isla perdida en la Polinesia , de la sífilis inoculada en los burdeles de París. En las obras de Toulouse-Lautrec no hay ruptura estética. También se acercó a bailarinas de cabaré, cantantes populares de origen dudoso, funambulistas, acróbatas de circo, a figuras que caminaban en el alambre y a las que no se les podía decir a la cara que París vivía la Belle Époque.

En sus lienzos no hay paisajes, dominan los interiores de cafés, teatros, circos, cabarés, burdeles.

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El burdel era un espacio del romanticismo con caracteres enteramente distintos a las actuales empresas de prostitución. Hasta que los hombres liberaron sexualmente a las mujeres, muy entrado el siglo XX, el burdel era lugar de iniciación de todo varón de la burguesía. La prostitución callejera pertenecía al proletariado. Muchas mujeres casadas que al cabo de un par de años repugnaban la copulación conyugal veían en el burdel una espita de alivio que las libraba de la imposición marital.

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Al acercarse la muerte, las potentes hembras que atacan con sus sexos abiertos o que humillan a los ridículos machos con sus enormes cuerpos toman el control de los grabados.

Josephine Mutzenbacher narra la vida de una prostituta vienesa, una novela erótica de culto publicada de forma anónima en Viena en En realidad fue escrita por Felix Salten el autor de Bambi con la intención de recopilar todas las historias reales de putas que escuchaba en los cafés de la Viena de fin-de-siècle por donde deambulaban intelectuales, escritores y artistas que iniciaron la modernidad como Gustav Klimt , Egon Schiele y Oskar Kokoschka.

Van Gogh le regaló su oreja cercenada envuelta en un trapo ensangrentado a la empleada doméstica de su burdel preferido en Arles. Gauguin murió en en Tahití , entonces una isla perdida en la Polinesia , de la sífilis inoculada en los burdeles de París.

En las obras de Toulouse-Lautrec no hay ruptura estética. También se acercó a bailarinas de cabaré, cantantes populares de origen dudoso, funambulistas, acróbatas de circo, a figuras que caminaban en el alambre y a las que no se les podía decir a la cara que París vivía la Belle Époque. En sus lienzos no hay paisajes, dominan los interiores de cafés, teatros, circos, cabarés, burdeles.

Lautrec reivindica la baja cultura tratada como alta cultura", cuenta Calvo Serraller mientras contemplamos colgado ya en su posición final La rueda , óleo de Toulouse-Lautrec de Si te fijas, esta bailarina tampoco enseña mucho, solo las enaguas, pero era una prenda cargada de erotismo.

Picasso se dio cuenta de que el arte tenía que meterse en esos submundos, lugares que no encajaban con la burguesía, o que la burguesía habitaba para desfogarse y trasvestirse. Fue consciente desde el primer momento de la importancia que tenía Lautrec , uno de los primeros artistas en romper con las viejas jerarquías y marcar el rumbo hacia un nuevo lenguaje artístico que incorporaba aspectos de la cultura popular.

Ni Toulouse-Lautrec ni Picasso llegaron a conocerse, se lo impidió la temprana muerte del artista francés en con apenas 36 años, consumido por el alcoholismo y la sífilis. Su producción se reduce a 15 años de trabajo, que son muchos de farra. Sus padres eran aristócratas del sur de Francia pero también primos carnales. A corta edad Picasso desarrolló su gran talento en el arte, al igual que en el amor.

En París entabló una relación con la mujer que le rompió el corazón a uno de sus amigos -Casagemas, pintor y poeta español- que, tras ser rechazado, se suicidó. Al final, el sentimiento de traición terminó el noviazgo y provocó su etapa de cuadros azules que reflejan la depresión. Un día, Picasso la incitó a su estudio y a partir de ahí comenzaron su amorío.

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Cuando realizó Las Señoritas de Avignon , influenciada por la iconografía africana y en la que plasmó a prostitutas, dijo bromeando que una de ellas era Fernande. La nueva pareja de Picasso lo inspiró hacer un sinfín de cuadros cubistas en los que la representaba como guitarra u otras formas fragmentadas.

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